Vitamina E  Imprescindible para la piel y el cabello

La vitamina E fue identificada y aislada en la semilla del trigo por Evans en 1936. Se encuentra principalmente en los aceites obtenidos de la semilla del trigo, en las verduras y en las legumbres. La leche de mujer tiene abundante vitamina E, suficiente para suplir las necesidades del recién nacido.

Se da el nombre de vitamina E a toda una familia llamada tocoferoles, que son unas moléculas constituidas por un núcleo cromanol y una cadena lateral saturadas de 16 carbonos. El número y la posición de los grupos metidos en el núcleo cromanol definen las diferentes formas de tocoferol. Es bien conocida la incorporación de vitamina E, pura como tal o como componente de aceite de gérmenes de cereales (aceite de germen de trigo, de girasol, de soja, de maíz etc.), o derivado de la misma como el acetato o el lino de la vitamina E.

Su incorporación en los preparados cosméticos se justifica por sus propiedades antirradicalares; de hecho, la función natural de la vitamina E consiste en proteger al organismo de los efectos de los radicales libres producidos como consecuencia de procesos metabólicos oxidativos o de factores ambientales.

Su larga cadena hidrocarbonada lateral, facilita su fijación a las membranas lipídicas, permitiendo a su grupo fenólico ejercer su actividad antioxidante. Por esta razón se considera que la vitamina E está especializada en la protección de los lípidos frente a la acción de los radicales libres.

LA INTEGRIDAD DE LAS MEMBRANAS CELULARES

La presencia de la vitamina E en las membranas celulares permiten la conservación de la integridad de los lípidos membranarios, puesto que en las membranas celulares se encuentran ácidos grasos polinsaturados muy sensibles a los procesos oxidativos. La oxidación de estos lípidos membranarios provocan reacciones en cadena que llevan a la formación de lipoperóxidos muy reactivos que alteran la función biológica delas membranas.

La vitamina E es capaz de bloquear las reacciones radicales al ceder un protón fenólico al radical lipoperóxido para transformarlo en un hidroperóxido estable. Durante esta reacción el tocoferol se transforma en radical tocoferilo que, al ser estable, interrumpe las reacciones en cascada. La molécula de tocoferol se regenerará inmediatamente al reducirse el radical tocoferilo por acción de antirradicales hidrosolubles como la vitamina C y el glutatión. De hecho, la acción combinada de estos antirradicales potencia la acción de cada uno de ellos.

ALTO PODER DE HIDRATACIÓN

Esta actividad frente a los radicales libres justifica plenamente la inclusión de la vitamina E en la mayoría de formulaciones en las que se encuentra. Así. Por ejemplo, se incorpora con frecuencia en cremas hidratantes para pieles secas en las que es necesario recuperar los niveles normales de lípidos epidérmicos, básicamente ácidos grasos esenciales, esfingolípidos y colesterol, todos ellos susceptibles de ser atacados por los radicales libres.

El acetato de tocoferol posee propiedades hidratantes, de modo que se acumula en el estrato córneo y capas superiores del estrato granuloso produciendo una hidratación prolongada en el tiempo. En el caso de cremas hidratantes para pieles grasas, su incorporación, además, protegerá los lípidos sebáceos de la acción de los radicales libres.

En otros productos tales como los de antienvejecimiento, los protectores solares, los productos preparados para después del sol, etc., la incorporación de este acetato, siempre en asociación con otros antirradicales se justifica por su capacidad de combatir los fenómenos de envejecimiento celular y tisular provocados por los radicales libres.

SU ACCIÓN SOBRE EL CABELLO

En lo referente al cabello, la vitamina E, al evitar la lipoperoxidación de los lípidos sebáceos, disminuyen los fenómenos irritativos del cuero cabelludo, lo que justifica su incorporación en productos para cabellos grasos, tanto bajo formas de champús como de lociones anti-caída. La acción antiinflamatoria de la vitamina E ya ha sido descrita en los años 70, puesto que impide que, a partir del ácido araquidónico se sinteticen prostaglandinas mediadoras de la inflamación, por lo que, al ser aplicadas tópicamente muestran un efecto antiedematoso y antieritematoso.

Esta actividad antiinflamatoria se ha intentado justificar mediante otros mecanismos como son la inhibición de la liberación de la histamina y la estabilización de las membranas liposomales.

PROTECCIÓN SOLAR

La inclusión de la vitamina E y otras sustancias con actividad antirradical libre en los productos de protección solar ya está bien demostrada. Ahora, solo cabe recordar que la exposición de la piel a la radiación ultravioleta produce una marcada disminución de su capacidad antioxidante y un importante incremento de los radicales libres de oxígeno, que van a ser en parte responsables de las alteraciones celulares, genéticas y de la inmunosupresión fotoinducida. Además, en la piel humana expuesta permanentemente al sol, se produce un aumento de la peroxidación lipídica.

Ha sido demostrado que diversos derivados de la vitamina E actúan frente a la producción de radicales libres inducidos por la feomelanina irradiada con luz UV, a título de ejemplo, un 0,5% de acetato de vitamina E produce una disminución del 23,9% en la producción de radicales libres. La actividad frente a estos radicales, inducidos por la radiación ultravioleta potenciará la capacidad protectora de los filtros solares no solo frente a los eritemas, sino también frente a la inmunosupresión.

MEJORA LA MICROCIRCULACIÓN CUTÁNEA

Una de las consecuencias de la actividad protectora de los lípidos de membrana por la vitamina E a nivel de los vasos, es la mejoría de la microcirculación cutánea, que permite un mejor aporte de nutrientes a la piel y facilita la eliminación de los catabolitos resultantes del metabolismo cutáneo. Este efecto es especialmente importante cuando el aporte de nutrientes por vía sanguínea ha disminuido como, por ejemplo, en el transcurso del envejecimiento cutáneo o cuando los requerimientos nutritivos dermoepidérmicos son más necesarios, como ocurre en la prevención de las estrías durante el embarazo.

ACCIÓN ANTIOXIDANTE

La vitamina E está considerada como el principal antioxidante de los tejidos lipídicos y como la primera línea de defensa contra las lesiones de las membranas fosfolipídicas de las células. La integridad de estas membranas es la condición de la vida y del funcionamiento de todas las células. La vitamina E caza los radicales libres, interrumpe las radiaciones en cadena y protege también las membranas, su efecto protector se ejerce también sobre las membranas de las plaquetas sanguíneas y de los glóbulos rojos, impidiendo su agregación y favoreciendo la microcirculación de la sangre. El efecto benéfico de la vitamina E se ha demostrado específicamente en la piel y en el cabello.

LA VITAMINA E EN LA PIEL

Debería recordarse que en la piel se encuentran cantidades variables de vitamina E, siendo en el contenido por gramo de tejido epidérmico aproximadamente el doble que el que se encuentra en la dermis. Lo mismo ocurre con otros muchos mecanismos antioxidantes enzimáticos y no enzimáticos, de modo que el potencial antioxidante epidérmico es muy superior al dérmico, lo cual no es sorprendente si se tiene en cuenta que, aunque la epidermis representa solo el 10% de la piel, debe actuar como primera barrera defensiva frente al ataque de los radicales libres, para ello, es imprescindible un sistema defensivo amplio y complementario.

La vitamina E llega al estrato córneo y a las capas superiores del estrato granuloso mediante dos mecanismos: 1- A partir de las capas profundas de la epidermis, estando en relación con el ciclo de renovación epidérmico. 2- Procedente de la secreción de sebácea. Esta vitamina E “sebácea” es especialmente importante en zonas de la piel ricas en glándulas sebáceas, como la frente y el cuero cabelludo. Su significado fisiológico parece estar relacionado con un mecanismo de defensa para proteger a los lípidos sebáceos, en especial el escualeno, de la lipoperoxidación ocasionada por los radicales libres, de modo que los niveles de vitamina E en la secreción sebácea se correlacionen de forma directa con los de escualeno.

ESTIMULA EL CRECIMIENTO DEL CABELLO

En relación con este hecho y con lo comentado anteriormente sobre la importancia de la vitamina E en el cuero cabelludo, hay que recordar los resultados conseguidos por un grupo de investigadores al estudiar el efecto de la vitamina E sobre el crecimiento del cabello in vitro. La vitamina E no solo impide la inhibición del crecimiento capilar inducida por lípidos de origen sebáceo, sino que se tiene un efecto directo sobre el crecimiento del cabello.

Estos resultados por sí solos, justifican plenamente la incorporación de la vitamina E en formulaciones contra la caída del cabello, tanto bajo forma de champú como como de loción, independientemente de que el cabello sea seco o graso. Todos estos datos permiten considerar a la vitamina E un clásico de las formulaciones cosméticas, al que, día a día, se le van encontrando nuevas propiedades que hacen de ella un ingrediente casi imprescindible

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Cosmetologia360

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